Esta vuelta, La Profesora Ciencias de E. le dejó a su madre biológica la confección de las efemérides. Para Elvi Rot, descendiente directa de inmigrantes europeos y condensación de la sabiduría popular telúrica, ésta era una fecha muy cara a sus afectos.
La Rot -como llamaban en el cotolengo a esta estridente mujer- era hija de una catalana y un siciliano, cóctel explosivo que explica su carácter a todas luces latino. Esta apasionada mujer amante del arte, particularmente de las disciplinas ligadas al movimiento como la música y el teatro, desplegaba su histrionismo a diestra y siniestra en su vida cotidiana. Desde que tuvo uso de razón se interesó por todos los temas de actualidad, involucrándose con alma y vida en todo lo que le incumbía y en lo que no, también. Asumiendo desde joven la función materna de sus seis hermanos por la pérdida temprana de sus padres era ahora la madre simbólica de todos los menganos. Su memoria privilegiada la convertía en una anfitriona e interlocutora brillante.
Entre sus recuerdos más vivos ocupaba un lugar de privilegio la historia de sus padres. Pensando en Don Ignacio, Doña Rosa y en su abuela Elvira -de quien heredó su nombre- como en todos los inmigrantes, que como ellos un día soltaron amarras de su tierra natal con una valija cargada de esperanza, armó la siguiente cartelera institucional:
La Rot -como llamaban en el cotolengo a esta estridente mujer- era hija de una catalana y un siciliano, cóctel explosivo que explica su carácter a todas luces latino. Esta apasionada mujer amante del arte, particularmente de las disciplinas ligadas al movimiento como la música y el teatro, desplegaba su histrionismo a diestra y siniestra en su vida cotidiana. Desde que tuvo uso de razón se interesó por todos los temas de actualidad, involucrándose con alma y vida en todo lo que le incumbía y en lo que no, también. Asumiendo desde joven la función materna de sus seis hermanos por la pérdida temprana de sus padres era ahora la madre simbólica de todos los menganos. Su memoria privilegiada la convertía en una anfitriona e interlocutora brillante.
Entre sus recuerdos más vivos ocupaba un lugar de privilegio la historia de sus padres. Pensando en Don Ignacio, Doña Rosa y en su abuela Elvira -de quien heredó su nombre- como en todos los inmigrantes, que como ellos un día soltaron amarras de su tierra natal con una valija cargada de esperanza, armó la siguiente cartelera institucional:
4 de Septiembre
"Día del Inmigrante"
"Los brazos viajaron,
el corazón quedó,
pero una estrella nos llama del sur.
Y un barco de esperanzas cruza el mar.
América, la tierra del sueño azul.
Es un vaso de vino, es un trozo de pan."
Roberto Cossa

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